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1 sep. 2021

Suelos y problemas de las pezuñas

Los suelos de hormigón suponen un riesgo considerable para las pezuñas. Los suelos resbaladizos y muy rugosos o irregulares resultan especialmente estresantes.

El uso de un revestimiento de caucho en lugares estratégicos mejorará considerablemente la comodidad de las vacas en los paseos diarios por el establo.

Garantizar un suelo adecuado en las zonas que rodean las salas de ordeño (corral de espera, sala de ordeño, pasillo de retorno) ayudará a evitar daños.

Poner un revestimiento de caucho en las áreas de alimentación y otros pasillos también puede mejorar las condiciones de las vacas.

Esto debe combinarse con un alto grado de confort en las camas (preferiblemente con arena), ya que de lo contrario se corre el riesgo de que las vacas prefieran estar de pie en el suelo de caucho en lugar de descansar en las camas o que muchos animales opten por tumbarse en el suelo de caucho, lo que provocará problemas de higiene y logística.

Los caminos de entrada con barro y piedras puntiagudas pueden ser una causa importante de enfermedades infecciosas relacionadas tanto con las pezuñas como con los cuernos.

 

La higiene en los pasillos es fundamental para proteger al rebaño de las infecciones

La incidencia de las enfermedades infecciosas de las pezuñas depende en gran medida de la higiene del establo. Cuanto más limpios estén los pasillos, menor será el riesgo de infección.

Con los sistemas de arrrobadera fijos, se consigue la mejor higiene si funcionan con la mayor frecuencia posible.

Las arrobaderas tienen el problema de que arrastran un charco de estiércol delante de ellas, cuyo tamaño depende tanto de la frecuencia con la que se pone a funcionar la arrobadera como de la distancia a recorrer. En estas situaciones, es preferible utilizar las arrobaderas en momentos en los que no haya muchos animales en los pasillos (por lo menos una hora después de haber alimentado al rebaño o del ordeño y en plena noche, entre las 2 y las 4 de la madrugada).

También es importante mantener limpios los cruces, los corrales de espera, los caminos de entrada y los pasillos de retorno para que las pezuñas estén siempre limpias.

 

Fuente: SEGES, Dinamarca

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