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5 oct. 2020

Reduzca el suministro de energía de la vaca de dos a tres semanas antes del secado y detenga el ordeño de forma abrupta

Antes de cesar el ordeño, el suministro de energía de la vaca se debería reducir a lo largo de un periodo de dos a tres semanas. Esto es especialmente importante para vacas con un nivel de producción de 30 kg y superior. Reducir el nivel de energía antes del secado requiere que la duración del periodo de secado se decida con tiempo suficiente antes del comienzo de dicho periodo.

Si se le da a la vaca alimentación concentrada separada, esta se debería retirar al menos una semana antes del secado. Si la vaca recibe TMR (Ración Total Mezclada) con una concentración de energía alta, y al mismo tiempo tiene un nivel de producción alto, se le debería retirar de forma óptima la alimentación ad libitum unas semanas antes del secado (si proceder así no entorpece las rutinas de gestión generales). Dicho cambio conduce a una reducción del nivel de producción.

Al trasladarla al grupo de secado y tras el cese abrupto del ordeño, se pasa a la vaca a 3-4 kg de ensilaje seco o una ración completa de alimentación. Además, la vaca debe tener acceso libre a paja y se le debe asignar una mezcla mineral rica en calcio para evitar la fiebre de la leche atípica que puede afectar a las vacas (sobre todo a las Jersey) durante el periodo seco. Durante el secado siempre debe tener acceso total a agua. La alimentación exclusiva con paja y agua estresa a la vaca innecesariamente y se debería evitar.

Detenga el ordeño de forma abrupta

Independientemente del nivel de producción de la vaca, el secado en sí se debería hacer generalmente deteniendo el ordeño de forma abrupta.

Las vacas con mastitis subclínica corren un mayor riesgo de desarrollar síntomas clínicos durante el periodo seco cuando el ordeño se detiene de forma abrupta. Por otro lado, una ubre saludable puede secarse deteniendo el ordeño de un día para otro. Por lo tanto, las vacas con un conteo elevado de células como indicio de infección de ubre subclínica deben monitorizarse intensivamente y, si fuese posible, deben ser tratadas con antibióticos.

Después la ubre debe monitorizarse de cerca por si hay hinchazón e indicio de mastitis en los primeros días tras el cese abrupto del ordeño.

Fuente: SEGES, Dinamarca